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Historia

La Malaha

La Malahá está situada a 18 kilómetros de la capital de Granada en la comarca de El Temple. Linda al Norte con Chimeneas y Las Gabias, al Este con Alhendín, al Sur con Escuzar y al Oeste con Ventas de Huelma con una superficie de 24,9 kilómetros cuadrados, altitud media de 715 metros y una temperatura media de 15,7 grados. Tiene una población de 1825 habitantes. El gentilicio es Malaheño, Malaheña ó Ñani.

Está rodeada por los cerros de La Loma del Carril de D. Fernando a 200 m.; Montevive y La Atalaya a 450 m. Que la separan de la Vega de Granada, quedando la villa sepultada en uno de los hoyos más profundos de la comarca de El Temple.

También está rodeada por cuatro barrancos, los denominados Lobo, Tejar y Jaque por el sureste, y el llamado del Chopo o de las Pilas por el noroeste. Además cuenta con buen acceso a través de carreteras comarcales que conectan con Otura, Alhama, Las Gabias y Santa-Fe.

Historia

Según los restos arqueológicos encontrados en el municipio, sabemos que existían asentamientos de población desde el periodo del Bronce Final (entre el 900-800 a.c). Se han encontrado restos de sílex y cerámica en la Atalaya que confirma la existencia de un importante poblado que se dedicaba al pastoreo. Así mismo hay un pequeño asentamiento de época ibérica en una suave loma.

Importante es la villa romana en el siglo I d.c., de la que quedan restos de una pileta de cal grasa utilizada para obtener aceite.

De la época medieval almohade (siglo XI-XII y Nazarí XII) se han encontrado silos excavados en la roca, muros y almacén. Y de la época contemporánea cabe destacar el balneario del siglo XIX.
Los griegos bautizaron a esta población con el nombre de “Malka”, que quiere decir Valle Templado.

Durante la época romana, tuvo La Malahá un periodo de gran apogeo, prosperando económica y culturalmente, aumentando la población, fundándose una importante colonia. La llamaron “Misarza” Alivio de Dolientes. En época visigoda se llamó Mizarza. Durante la ocupación árabe la llamaron Al-Mallaha, que significa La Salina.

En la época nazarí, La Malahá es un punto importante defensivo de Granada, que junto con las torres de Alhama, Alhendín, y Dílar, protegían el acceso de los enemigos desde Vélez Málaga.
Grandes escritores nacieron en La Malahá, como Abú-l-Qásim Muhammad ibn Abd al-Wáhid al-Gáfiqí al-Malláhí y Sebastián Urbano Baena. Gracias a sus aguas termales, salinas y a su situación geográfica, La Malahá tiene una gran legado histórico y patrimonial.

A partir de 1500, la comarca del Quempe (El Temple) junto con la Tierra de Alhama, fueron repobladas pero permitiendo a muchos musulmanes permanecer en sus lugares de hábitat, en calidad de mudéjares gracias a la capitulación de 1491 y su ampliación en 1492. Después pasarían a ser moriscos, tras la pragmática de los Reyes Católicos del 14 de Febrero de 1502.

El libro de apeo, que se encuentra en el Archivo Provincial de Granada, fue realizado por el Licenciado Loaysa en 1572, existiendo un traslado del mismo realizado en 1772. Esta alquería se apea como cabeza de partido y no como cortijo, al igual que el resto de alquerías sitas en el Quempe. En cuanto a los repartimientos, que suponemos tardíos en esta zona, podemos deducir que se hicieron mediante señoríos jurisdiccionales. De esta manera, Henríquez de Jorquera afirma que : “La Malá es de señorío cuya jurisdicción vendió nuestro gran Felipe IV al Cabildo y Regimiento de Granada: lo tomó por el tanto de que goza la presente, donde pone su Gobernador de su mismo Cabildo”. Ya para el siglo XVIII la mayor parte de El Temple pertenecía al Marqués de Mondéjar o al Colegio de Santiago. No obstante, la distribución de la propiedad en La Malahá estaba tan fragmentada que impedía la reconstrucción del parcelario.

El estudio realizado por el Marqués de la Ensenada en 1752 de este núcleo de población, nos revela una importante descripción sobre los cultivos, la ganadería y las salinas. Le da categoría de Villa e indica que estaba bajo la jurisdicción del Marqués de Alhendín.

Tomás López, en el siglo XVIII, también hace una completa descripción de la localidad, mencionando el funcionamiento y producción de Las Salinas, así como de Los Baños y sus aguas termales con propiedades curativas.

Pascual Madóz (1845-1850) hace la siguiente descripción: “La Malahá: Tiene unas 80 casas, cuatro calles y varias callejuelas, dos plazas, casa consistorial, cárcel y pósito en el mismo edificio. Dos escuelas, una de niños dotada con 240 reales anuales y otra de niñas con 120. Iglesia Parroquial la Purísima Concepción, sólida de una nave, sirviendo el curato junto con los anejos de Escúzar y Chimeneas, un cura propio. En una casa hay una imagen de San Vicente Mártir, sobre cuyo altar se puede celebrar misa. El cementerio se encuentra en paraje ventilado. El terreno es casi todo llano y de buena calidad, regándose alguna parte con las aguas de varias albercas procedentes de unos 15 manantiales perennes que hay en la jurisdicción. Entre todos es el más notable el llamado del Baño, porque sus aguas medicinales, tomadas de esta manera de un local situado a un cuarto de legua del pueblo, surten buenos efectos para la curación de varias enfermedades. Este baño que consiste en un círculo de piedra de cantería y un cuarto a su inmediación donde se desnudan los bañistas, es muy frecuentado en el verano de personas de Granada y de los pueblos cercanos.

También hay aguas salinas que después de pasar por bajo de un buen puente de piedra, se depositan en unas 60 pozas, donde se fabrican anualmente de 16 a 20.000 fanegas de sal, por cuenta hoy de una empresa de capitalistas, hallándose a corta distancia un gran almacén, capaz de contener 20.000 fanegas. Y junto a éste las habitaciones de los empleados. La población se surte de agua para beber de las llovedizas que encierra un aljibe situado a un cuarto de hora de distancia. Los ganados tienen su abrevadero en el barranco de las Pilas, que recoge las aguas de otros tres denominados del Tejal, del Lobo y del Jaque. Los caminos son locales, de herradura y malos. La correspondencia se recibe de Granada por valijero tres veces a la semana. La producción de trigo y cebada es la más abundante. También se recogen algunas frutas. Se cría ganado lanar fino y cabrío, liebres, perdices y conejos. Cuando sobra trigo se exporta para la costa”.